Libro Acompañamiento a pesar de todo
Infografía
Capítulo V Ambientes Controlados
Ensayo
del Capítulo
VI Control de Calidad
El propósito de este
ensayo es hacer la salvedad de como aparte de las distintas metodologías de gestión de proyectos, Six Sigma
siendo una estrategia de mejora de procesos, centrada en la reducción de la
variabilidad de los mismos, reforzando y optimizando cada parte de proceso
generalmente se le describe como una filosofía más que como una metodología
tradicional.
·
Definición:
determinar el alcance del proyecto, crear el caso y organizar una reunión
inicial de actuación.
·
Evaluación:
reunir los datos que ayuden a determinar las áreas a mejorar.
·
Análisis:
identificar las causas fundamentales de los problemas.
·
Mejora:
solucionar los problemas encontrados.
·
Control:
trabajar para mantener las soluciones implementadas para futuros proyectos.
El acompañamiento
se encuentra diseñado para describir, predecir y explicar los sucesos y
fenómenos. Una descripción de características y entornos; una predicción de
cómo con las características y entornos puede llegar a ser (persona, familia,
sociedad, colectivo) y cambiar las expectativas; una explicación de cada suceso
y fenómeno a partir de los rasgos y patrones encontrados.
Miedo
Mead una antropóloga le menciona esto a un estudiante “Ayudar a alguien
a atravesar la dificultad es el punto de partida de la civilización”, explicó
Mead. Entendemos que el miedo es mas allá que un sentimiento, es algo que se
vuelve parte de uno mismo y que cada momento que nos genere esta emoción nos
resultara aturdido porque todos experimentamos esto de distintas maneras,
distintos escenarios, pero esto es lo que nos hace ir mas allá de lo que
sentimos, nos levantamos, experimentamos, interpretamos, solucionamos y
crecemos aprendiendo de ello. Es inevitable vivir situaciones temerosas, sin
embargo, se puede moldear esto por crecimiento personal.
La ansiedad prolongada que genera el miedo puede llegar a convertirse en algo patológico. De allí que sea complicado definir con exactitud el miedo como sensación, como sentimiento y como producto del cerebro.
El miedo per se, no es algo negativo, más bien todo lo contrario, en ocasiones es necesario para la supervivencia, ya que gracias a él se ponen en marcha una serie de reflejos y respuestas que nos permiten hacer frente a los obstáculos. El hecho de que un miedo, del tipo que sea, se convierta en motivo de atención psicológica va a depender de diferentes factores que responden al grado en que este limite la vida del individuo.
Aunque no podamos eliminar el miedo de nuestras vidas, podemos aprender a convivir con él, a manejarlo y evitar que nos paralice. Algunas estrategias que podemos utilizar desde el acompañamiento serían:
1. Identificar la reacción (desproporcionada o
no) que ha causado una situación específica.
2. Tratar de controlar los pensamientos.
Apoyándose en la respiración profunda.
3. No anticipar. No visualizar acontecimientos
negativos que aún no han sucedido.
4. Buscar alternativas que hagan sentir
seguridad. Trabajar en las fortalezas para que se pueda desarrollar la
capacidad de decidir frente a la situación que atemoriza.
5. La meditación, ejercicio y control de
respiración, ayudarán a nivelar los temores.
Según la psicología experimental, existen seis emociones primarias: alegría, sorpresa, ira, tristeza, asco y miedo. Los experimentos encuentran estas seis expresiones faciales distintas, aunque existen muchas más emociones en función de la cultura y el vocabulario con el que describamos lo que nos sucede.
Así que el miedo solo es una emoción que reacciona en función de nuestros patrones mentales, de nuestras creencias y pensamientos. El miedo en sí mismo es positivo, nos ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos preparado.
Es el Six Sigma en
nuestras funciones ejecutivas, es el control y la gestión de calidad que revisa
nuestros procesos de acción-memoria-aprendizaje, y permite solventar.
Somos seres
senti-pensantes, sentimos y pensamos, porque el proceso de pensamiento depende
de la sensación que se intenta interpretar en la mente.
El miedo nos ayuda
a regular cómo deben ser nuestros pasos en cada momento. como una especie de
recuerdo prudente. Evidentemente, esto sucede cuando gestionamos nuestro miedo
de forma funcional, es decir; tenemos algo de miedo hacia lo que realmente
puede suponer un problema para nosotros ahora y aún necesitamos tiempo de
entrenamiento o espera para poderlo afrontar.
Un lugar donde
creemos tener algún control. Aunque la vida está llena de imprevistos y esa
seguridad que anhelamos es una ilusión, al abandonar la zona de confort -por
ejemplo, en un nuevo empleo o al inicio de una relación- nos sentiremos
ansiosos y tal vez incluso con miedo.
Liderazgo, ejemplaridad y
confianza
Si alguna vez nos
hemos enfrentado al dilema entre lo natural y lo adquirido para responder si
los líderes nacen o se hacen, es importante buscar la conceptualización que
tenemos internalizada de un “líder”.
Ya que la figura de
un líder no tiene relación con respecto en la edad, el posicionamiento económico,
la jerarquía organizacional o familiar, y evidentemente, nadie se puede
convertir en líder sólo porque le fue otorgado ese rol.
El liderazgo es un
proceso continuo de influencia social e inspiración dentro de cada conjunto de
personas (familia, comunidad, colectivo, organización) e inspiración dentro de
cada equipo para que sus miembros alcancen el máximo potencial.
El futuro necesita
que las personas sean acompañadas respecto a sus esferas en la vida.
Específicamente para el liderazgo emergente, la cercanía y la dedicación para
la creatividad y el aprendizaje continuo pueden ser la clave, ya que llevar el
timón de un mundo del mañana es incierto y cambiante. Para Harari (2021), estas
serían las características del líder exitoso (principalmente considerando las
secuelas de la Pandemia COVID 19)
1.
Flexibilidad
mental: los trabajos, ocupaciones y habilidades del futuro son inciertos: la
flexibilidad cognitiva será la única necesidad constante en los líderes. En la
vieja escucha le diríamos -aprender a aprender-, no es decir qué, sino
simplemente estar dispuestos a ello.
Creatividad: un buen líder necesitará prever escenarios y diseñar rutas certeras en un entorno cambiante. La resiliencia no se consigue sin experiencias de encuentro y visualización ante posibilidades que mejoran el bienestar de las personas.
3.
Alejarse
de “fantasías nostálgicas”: no es posible (“ni deseable”, señala Harari) volver
al pasado. Un buen líder del futuro deberá asumir esto y evitar sentar su
liderazgo sobre el miedo de sus seguidores a lo incierto y el entorno a
escenarios económicos, sociales o emocionales anteriores (principalmente cuando
estos son incompatibles con la realidad).
4.
Responsabilidad:
un buen líder deberá reconocer- los datos proveídos por la ciencia sobre
problemas reales (corno el cambio climático) y actuar en consecuencia.
El acompañamiento
humano brinda la posibilidad de encontrar diferentes opciones, caminos,
alternativas. La orientación (clínica, educativa, social u organizacional)
consigue que en un entorno de colaboración se consigan esos espacios
inspiracionales y motivacionales.
En un mundo
globalizado como el que tenemos hoy, donde se ha dado lugar a tantas rupturas
tradicionales de la sociedad, la juventud puede ser más colaborativa y tiende a
ayudarse con estas reglas mencionadas antes: amar, cocrear, escuchar y
reemplazar el “yo” por el “nosotros”.
Es por ello que el
valor de la ejemplaridad también debe adaptarse a la nueva realidad y no debe
centrarse tanto en el “hacer”, ya que cada vez más raramente los actos del
pasado podrán aportar respuestas a las nuevas situaciones que se vienen
generando, sino en el “ser”.
Hablamos de la
confianza desde unos cimientos emocionales esenciales para ser personas alegres
y armónicas. Ya que el poder complementarse con los otros, aprender a compartir
y generar vínculos sólidos es muchas veces complicado para quienes no pudieron
establecer una relación satisfactoria con alguien (principalmente los padres).
La confianza estará
reforzada con las acciones y se encuentra cimentada en las relaciones humanas.
Creer en los demás otorga la posibilidad de confiar sin que ello signifique una
garantía de veracidad.
Desde el lenguaje
del acompañamiento, debemos reconocer que se trata de una construcción proactiva:
en la medida que la persona pueda confiar en sí misma, también podrá confiar en
los demás.
Existe un concepto
psicoanalítico que se llama “confianza básica”. El mismo proviene de la
relación madre-hijo y fue acuñado por Erick Erickson, en su Teoría del
Desarrollo Psicosocial y de la Personalidad, en la cual hace referencia al
sentimiento de seguridad que adquiere un menor en su vínculo con los demás y
con él mismo.
Una madre lo
suficientemente cercana/atenta instala esa sensación en el menor, ya que responde
a los pedidos y exigencias de éste. La madre es quien tiene un radar perceptivo
e interpretativo ante todo lo que necesita su hijo.
Hablar de
liderazgo, ejemplaridad y confianza, no es algo que venga incluido al nacer
inmediatamente, es algo que se ira desarrollando en nuestros hogares desde la
prosaica, en la niñez, adolescencia, adultez sin importar nuestras condiciones,
sino nuestros deseos de ser justos, de acompañar, de dar sin motivos de esperar
algo, de dar esa confianza y que nos den la misma por actos conscientes propios.
Ensayo
del Capítulo VII
Vértices Personales
Para comenzar en capítulos anteriores se ha leído como los
distintos procesos administrativos hacen relación al acompañamiento se
interrelacionan por lo tanto cuando pensamos en acompañar no es solo escuchar o
estar presente, es ir más allá de lo que a simple vista podemos observar, se
trata de a pesar de todo, a pesar de las circunstancias que el acompañante y el
acompañador se encuentre, es ese acompañamiento que viene en busca de
entendimiento, de sentimientos encontrados, es más que solo percibir y
predecir, es más entender como los seres humanos estamos experimentando la
intersubjetividad, la objetividad, subjetividad.
Haciendo referencia al pensamiento de Albert Espinoza al
mencionar que los amarillos en su libro como las personas que dan sentido a
nuestra vida y que se sitúan entre el amor y la amistad. Desde cierta manera
somos lo que pensamos, somos nuestros propios actos, pero no nos definen al
cien por ciento, tendremos momentos de fragilidad de angustia y pensar en
necesitar acompañamiento es dar el primer paso porque no hay valor sin haber
experimentado el miedo.
Como hace mención el autor Fernando Porres se ha comprendido
que la única forma de saber quién soy, es acompañando a los demás a descubrirlo,
creando una relación de rapport, crear una dinámica de poder decir: se leerte,
te comprendo, entiendo, sentir la fragilidad porque somos seres
sentí-pensantes.
Existiendo tres formas de abordaje, como el acompañamiento
personal (búsqueda propia de responder las preguntas: libros, películas,
personas). Acompañamientos de pareja (situarnos frente a un profesional) y
acompañamiento de grupo (enfrentar nuestras situaciones frente a otras personas
que pasan por situaciones similares).
Cuando podemos llegar a reconocer la cosmovisión personal
(visión del mundo) de los demás, nos permitimos y confrontar los hechos de cada
historia, cada elemento se convierte en un trampolín a la explicación de los
fenómenos y sucesos. Tal como nos menciona Espinoza cuando nacemos, nadie nos
proporciona un manual para aprender a vivir, instrucciones para ser feliz.
Desde que nacemos tenemos ya el orden e instrucciones que
cumplir para el vivir diario, pero eso crea mas que solo expectativas, el ser
humano puede experimentar más de una emoción y sentirse afligido sin entender
que somos o de dónde venimos, sin embargo, estamos en un mundo en el que
llegamos con un propósito, con ir descubriendo nuestros ideales, quienes somos
o que seremos en un futuro.
Estamos propensos a experimentar situaciones impactantes,
experimentar distintas emociones que no podremos manejar y mantener la cordura,
es justo allí cuando debemos de entender que la mente es un proceso, una
relación, una configuración que emerge en la dinámica relacional de los seres
vivos con el entorno. La corrupción, la envidia y el engaño, son parte
histórica que potencian la cultura del silencio. Toda expresión emocional,
social o académica, automáticamente se ven como una rebelión, una postura en
contra y un extremismo, porque o estamos a favor o estamos en contra.
El mundo subjetivo solo puede ser una construcción propia,
cuando de la opresión se pasa a la libertad, a poder pensar, a poder sentir; a
querer ser quienes somos en nuestro interior. La intersubjetividad es vital e
importante, pero claro está, con un proceso de acompañamiento (familiar,
social, institucional) que nos favorezca en la adquisición de hábitos
constructivos, entendiendo el desarrollo de metas y valorando la diferenciación
antes que la igualdad.
Se nos puede hablar de la resiliencia como esa capacidad de
sobreponernos a los sucesos devastadores en la vida, pero claro, nuestro
proceso mental debe saber de dónde obtener ese recurso que permita construir
soluciones a los problemas.
Sin duda otro de los beneficios del acompañamiento
psicológico es el brindar las herramientas para potenciar la comunicación,
asertividad, empatía o resiliencia. Competencias que permiten nuestro buen
desenvolvimiento en la familia, escuela o trabajo. Además, al aprender a
desarrollarlas permitirá a las personas con discapacidad defender sus derechos
y los de los demás, gestionar situaciones y seguir trabajando en sus objetivos
o sueños en compañía de sus dispositivos protésicos.
Saber quiénes somos y hacia dónde vamos es muy importante.
Las metas a corto, mediano y largo plazo permiten fijar objetivos para trabajar
de manera clara, precisa y con responsabilidad. Estructurar un proyecto de vida
es imprescindible para todos promoviendo la autonomía, la toma de decisiones y la
resiliencia.

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